Después de varios intentos, un grupo de viejos compañeros y amigos se reune para dar un gran abrazo y una cariñosa despedida.
Confiamos que hoy, que el mundo es más pequeño, las distancias no sean un obstáculo insalvable para mantenernos comunicados.
En mi experiencia, las distancias internas son las más lejanas, podemos recorrer el espacio y las profundidades del mar, pero los horizontes del alma son infinitos. Es por ello que la amistad, aquel sentimiento que indica una afinidad más allá de la sangre, la pertenencia a un grupo que acoge, es una luz.
Brindad compañeros porque la vida es hoy y nos encuentra con que en algún lugar de nuestras almas se encuentra grabado que aquellos jóvenes del 78 y 79 hoy pueden verse a la cara y dejar que una mirada de cariño se nos escape.
Personalmente les doy las gracias a todos los que estuvieron y a los que han estado preservando este espacio acogedor, al que espero aportar
Suerte Manuel, que en tu viaje encuentres y logres lo que has querido. Un gran abrazo a un gran amigo.
Ulises
miércoles, 12 de septiembre de 2007
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